El último día en Almagro fue diferente y divertido. No había teatro porque cogía el autobús por la tarde hacia Madrid.
Con muchas horas por delante me levanté temprano y después de desayunar en ese especial y acogedor hotel, que había sido la típica casona con el gran patio central lleno de plantas y alrededor los espacios de salón, cocina, etc., y en el piso de arriba las habitaciones con la balconada de madera encuadrando todo.
Bueno, pues como digo, me quedé allí los tres días y estuve muy a gusto porque no te sentías en el clásico hotel, sino en una casa familiar.
Me encaminé hacia la Plaza Mayor y enseguida vi la calle donde se encuentra el Museo del Encaje, ocupada por una larga mesa y alrededor de ella palilleiras o encajeras de todas las edades, vestidas con los trajes típicos y con sus almohadillas, hilos, alfileres y palillos que movían con destreza y tan deprisa que te parece increíble no equivocarse en el dibujo que tienen preparado.
Te asombra su soltura porque lo van realizando sin parar de charlar una con otras, contentas y felices porque es "su día" más importante de todo el año y viene mucha gente de otros lugares y ciudades para verlo.
Era bonito observar a grupos con la abuela, madre y nieta, elaborando ese arte que va pasando de generación en generación. Y qué bonito el sonido de los palillos al entrechocar.
Les pedí permiso para hacerles fotos y vídeo y aceptaron encantadas. Entonces empezaron a contarme que la mayoría de sus paisanas allí reunidas, habían trabajado de figurantes en la película "Volver" de Almodóvar, que se había rodado en Almagro.
Estaban muy orgullosas hablándome del tema porque luego las invitó a todas al estreno de la película y para ellas fue muy importante.
Estas señoras son las que se ven en la primera escena del cementerio limpiando lápidas de familiares, depositando flores y cantando, "Esta mañana muy tempranillo...", esa preciosa canción, creo recordar que de la zarzuela "La Rosa del Azafrán" y que cuando fui a ver "Volver" a poco de estrenarla, me emocionó mucho porque mi madre la cantaba en casa. Es uno de los recuerdos de mi infancia.
En fin, fui dando la vuelta a toda la larguísima mesa porque me llamaban de un lado y otro, "para contarme lo suyo" y además querían salir en el vídeo y fotos. Pasé un rato genial con todas ellas.
Después entré en el museo y es impresionante la belleza de prendas que se pueden hacer con el encaje de blonda. Vestidos, manteles, colchas, abanicos...Verdaderas obras de arte.
Mis amigas encajeras me recomendaron que fuese a la calle donde están las dos casas en que se rodaron muchas escenas de la película, así que me fui para allá al salir del museo.
Para orientarme entré en una preciosa tienda de encajes y la dueña, una mujer encantadora, me explicó que una de las casas estaba cerrada porque se habían ido de vacaciones, pero que llamase en la otra que seguro me atenderían porque siempre les gusta charlar del tema.
Estuve un buen rato en la tienda. No había clientes y me enseñó todas las maravillas que allí se vendían. No es barato porque requiere mucho trabajo, pero le compré un pequeño y lindo abanico para llevárselo a Carol.
Ella tenía también su historia particular con la película y además muy directa porque estaban rodando en su calle y de pronto entra uno del equipo, con mucha prisa, y le dice que necesitan para una escena una bolsa especial de la tienda. Las que ella tenía eran de plástico normal porque las que hicieron cuando abrió la tienda eran muy caras y como no se vendía mucho, no podían permitírselo, pero se quedó con una de recuerdo y se la dejó. Al día siguiente se la devolvió.
Me la enseñó y me explicó en qué momento puntual de la película sale Carmen Maura con la bolsa y como la he visto varias veces, siempre me fijo en la escena y me hace gracia porque al final ¡¡me la regaló!!
Yo no quería aceptarla pero ella insistió porque me había escuchado lo fan que era de las pelis de Almodóvar y sabía que me haría mucha ilusión.
Y aquí la tengo en casa, tan azul, tan bonita y con la serigrafía de los encajes en blanco y el nombre y la dirección de la tienda.
Ya sólo me quedaba llegar a la casa al final de la calle. En "Volver", es la casa donde vive la anciana tía, (Chus Lampreave), y no tuve que llamar porque estaba el portón abierto de par en par y se veía el patio. Pero di con los nudillos en la madera y enseguida salió una señora mayor y a continuación su hija. Tan majas como todos los lugareños de Almagro, me explicaron que tuvieron que dejar la casa un par de meses hasta que terminase el rodaje, pero se lo pagaron muy bien y además les hacía ilusión que su casa de tantos años saliera en la película.
Hice algunas fotos al patio y con ellas dos. Luego nos sentamos un ratito a charlar.
Este último día fue el broche de oro de un pequeño-gran viaje a Almagro.
Esta mañana, muy tempranillo,
salí del pueblo con el atillo
y mientras llegaba la aurora
yo la recibía cantando como un pajarillo,
esta mañana, muy tempranillo.









Delicioso QK. Ya te lo he dicho otras veces: ¡Que tremenda periodista se perdió la prensa española por culpa de la Guerra Civil y sus secuelas! Y con cuántas otras mujeres habrá ocurrido lo mismo. Este no es sitio para pontificar, ni ocasión, pero creo que también esto debería figurar en las reclamaciones de la Ley de Memoria Histórica. Un abrazo, ardiente y sofocado.
ResponderEliminarNo lo había leído hasta hoy. Gracias, Upande.
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