martes, 15 de diciembre de 2015

Adiós a Dublín


Último día en Dublín. Tenía el vuelo por la tarde y pude terminar mi lista de prioridades.

En ese año de mi viaje, 2009, se celebraban los 250 años del llamado "oro negro", vamos la famosa cerveza Guinness y había visitas guiadas al storehouse, The Home of Guinness, establecida en 1759.

Fue divertido y curioso todo lo que íbamos viendo y nos explicaban detalladamente: la fórmula de Arthur Guinness aparentemente simple. Combinó cuatro ingredientes básicos, (lúpulo, agua, cebada y levadura), y mediante procesos "misteriosos", se puso al descubierto su magia latente, convirtiéndolos en ese oro negro.

Visitamos las distintas plantas y en la última, desde donde se contemplaba unas preciosas vistas de Dublín, nos invitaron a una Guinness que yo me dejé a medias porque se me subía a la cabeza y me quedaban muchas cosas por delante ese día.

Me fui hacia el National Museo of Ireland, donde estuve mucho tiempo porque es inmenso y dividido en diferentes zonas y edificios: Arqueología, Historia Natural, etc., pero llegó un momento en que el cansancio hizo mella y como no había posibilidad de verlo todo salí a comer y vi que en la National Library había una exposición muy importante sobre la vida y obra del gran poeta irlandés William Butler Yeats.

Después de comer entré y disfruté mucho porque lo habían montado de manera que parecía te encontrabas en una de las casas en las que había vivido en diferentes lugares de Irlanda.

En las vitrinas estaba la más grande colección de manuscritos de Yeats y además, en espacios separados, material y muebles generosamente donados por la familia, su escritorio, objetos personales,fotos familiares, etc., y lo mejor, su voz en off leyendo, recitando sus mejores poemas.

Esa voz y poemas se podían escuchar y leer en una habitación con sillones alrededor y una gran pantalla iluminada donde iban pasando con su letra manuscrita a veces y otras con letras normales y más legibles.

La luz era tenue, acompañada de un silencio total por parte de la gente que caminaba por los diferentes espacios y si comentaban algo era en voz muy baja.

Salí con una sensación de calma y serenidad. Qué maravillosa es la poesía!!

Ya era hora de irse hacia el hotel porque me venían a recoger para ir al aeropuerto.

El tiempo pasado con Yeats fue la mejor despedida de Dublín que pude tener.


                            "Come away, O human child!

                       To the waters and the wild

                       With a faery, hand in hand,

                       For the world's more full of weeping

                       Than you can understand."



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