miércoles, 30 de diciembre de 2015
Encuentro con las dos Rocíos...
...la Jurado y la Dúrcal.
Fue hace muchos años y en mis páginas de encuentros con famosos se me pasó comentar éste, que fue curioso y tristemente especial porque las dos murieron no mucho tiempo después y de la misma enfermedad.
Rocío Dúrcal se presentaba en el teatro Lope de Vega en un concierto único. Yo no era especialmente seguidora de esta artista, pero después me alegré de haber asistido porque fue magnífico, no sólo su preciosa voz y canciones, que valoré al disfrutarlo en directo, sino su simpatía y encanto personal.
Consiguieron entradas Maribel y Gerry y nos llevaron a las dos mamás.
Aquello fue un espectáculo desde antes de entrar. El hall estaba lleno de artistas de todos los géneros del mundo de la farándula, cine, teatro, folklóricas y la familia de Marieta, sus preciosas hijas, también el hijo y su marido Junior.
El concierto fue fantástico, alegre, con un mariachi muy bueno y un vestuario espléndido.
Cuando terminó ya me había hecho fan de Rocío Dúrcal.
Y faltaba lo mejor y realmente inesperado.
Se comentaba que en las primeras filas estaba "la más grande", que es como denominaban siempre a Rocío Jurado, así que en vez de salir enseguida, nos quedamos en nuestra fila, junto al pasillo, para ver el desfile de famosos y al final, ahí venía ella, rodeada por amigos y admiradores, muy guapa, con su gran melena, su lujoso vestido y consiguiente escote generoso, como una reina seguida por su séquito, en fin, cuando pasa por mi lado me da por decirle: ¿Para cuándo un concierto en Madrid, Rocío?
Yo pensé que me haría un gesto o sonrisa amable y seguiría caminando, pero no, se para junto a mí y de pronto me coge una mano con las dos suyas y me da una pequeña charla de sus proyectos a corto plazo. Me dejó alucinada y sus "adoradores" me miraban como diciendo, ¿y quién es esta señora?.
Le di las gracias por su gesto de afecto hacia mí y siguió hasta el hall donde la esperaban un buen número de fans e incondicionales.
Maribel, Manolita y Gerry no se podían creer lo que estaban viendo y fue la anécdota que estuvimos comentando todo el camino en el coche hasta Becerril, donde nos quedábamos las mamás esa noche en su casa.
Como digo al principio, fue curioso y triste que las dos Rocíos que vi por primera vez en vivo y en directo aquella noche, murieron uno-dos años después y relativamente jóvenes.
Como una Ola, se fueron las dos, Como una Ola.
martes, 15 de diciembre de 2015
Adiós a Dublín
Último día en Dublín. Tenía el vuelo por la tarde y pude terminar mi lista de prioridades.
En ese año de mi viaje, 2009, se celebraban los 250 años del llamado "oro negro", vamos la famosa cerveza Guinness y había visitas guiadas al storehouse, The Home of Guinness, establecida en 1759.
Fue divertido y curioso todo lo que íbamos viendo y nos explicaban detalladamente: la fórmula de Arthur Guinness aparentemente simple. Combinó cuatro ingredientes básicos, (lúpulo, agua, cebada y levadura), y mediante procesos "misteriosos", se puso al descubierto su magia latente, convirtiéndolos en ese oro negro.Visitamos las distintas plantas y en la última, desde donde se contemplaba unas preciosas vistas de Dublín, nos invitaron a una Guinness que yo me dejé a medias porque se me subía a la cabeza y me quedaban muchas cosas por delante ese día.
Me fui hacia el National Museo of Ireland, donde estuve mucho tiempo porque es inmenso y dividido en diferentes zonas y edificios: Arqueología, Historia Natural, etc., pero llegó un momento en que el cansancio hizo mella y como no había posibilidad de verlo todo salí a comer y vi que en la National Library había una exposición muy importante sobre la vida y obra del gran poeta irlandés William Butler Yeats.Después de comer entré y disfruté mucho porque lo habían montado de manera que parecía te encontrabas en una de las casas en las que había vivido en diferentes lugares de Irlanda.
En las vitrinas estaba la más grande colección de manuscritos de Yeats y además, en espacios separados, material y muebles generosamente donados por la familia, su escritorio, objetos personales,fotos familiares, etc., y lo mejor, su voz en off leyendo, recitando sus mejores poemas.
Esa voz y poemas se podían escuchar y leer en una habitación con sillones alrededor y una gran pantalla iluminada donde iban pasando con su letra manuscrita a veces y otras con letras normales y más legibles.
La luz era tenue, acompañada de un silencio total por parte de la gente que caminaba por los diferentes espacios y si comentaban algo era en voz muy baja.
Salí con una sensación de calma y serenidad. Qué maravillosa es la poesía!!
Ya era hora de irse hacia el hotel porque me venían a recoger para ir al aeropuerto.
El tiempo pasado con Yeats fue la mejor despedida de Dublín que pude tener.
"Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping
Than you can understand."
domingo, 13 de diciembre de 2015
Truly, Madly, Deeply DUBLÍN...
...es el slogan de los dublineses para definir su bonita ciudad.
Tuve casi tres días completos para descubrirla y, !pardiez! que lo hice.
No recuerdo el orden en que visité tantos lugares diferentes e interesantes, pero todos los guardo en mi corazón.
El primer día entre el vuelo con "Aer Lingus", instalarme en el Hotel Isaacs y comer estupendamente en un pub cercano, sólo pude aprovechar la tarde y parte de la noche, pero bien, bien aprovechadas.
El hotel estaba muy céntrico y me fui a bajar la comida caminando por el paseo entarimado del río Liffey, (el que trajo a los Vikingos hace más de 1000 años y que menciona James Joyce en las primeras páginas de "Ulisses".
Es un paseo muy bonito y con un gran velero atracado en la orilla.
Después me fui hacia la arteria principal de la ciudad con su gran obelisco metálico, "The Spire", que era mi guía para saber que al llegar a él y a la estátua de Joyce, era la calle que me llevaba al hotel. Sus tiendas, sus pubs, su alegría y las luces de Navidad que ya brillaban por toda la ciudad a pesar de estar sólo en la segunda semana de noviembre,
Pregunté en el hotel dónde podía escuchar música irlandesa en vivo y me recomendaron ir al Arlington Hotel donde en su "Knightsbridge Bar" había todas las noches Live Music&Dancing, auténtico folklore celta y para allá que me fui en un taxi porque empezaba a llover.
Nunca olvidaré las horas que pasé allí y cómo las disfruté. El ambiente era fantástico y aunque iba sola, estos irlandeses son tan majos que la gente de las mesas de al lado se ponen a charlar contigo y te animan a que cantes con ellos y el grupo que actuaba.
Era un grupo de mediana edad, los "Shandy Folks" y les pedían diferentes canciones populares. Tocaban y cantaban de maravilla y dedicaron a la "spanish lady" la preciosa y antigua canción "Danny Boy" que les solicité.
Y después llegó lo mejor, el grupo de jóvenes con su difícil y precioso Irish Dance. Es un baile único y bellísimo. También agotador y se turnaban de cuando en cuando. Con sus trajes típicos, ellos y ellas, yo me quedaba alucinada mirándoles los pies y con ese cuerpo recto y esa música tan especial.
Qué ambiente alegre y cordial. Y me tomé !una pinta de Guiness con chips! Nunca olvidaré esas horas.
Al día siguiente me levanté temprano para coger el "Hop on-Hop off bus" en el que te subes y bajas cuando quieras en los lugares que más te interesen y vuelves a coger otro que sigue recorriendo toda la ciudad hasta las seis de la tarde y pasan cada 15-20 minutos.
Mi primera parada fue en el Trinity College. El campus, con su gran esplanada de cesped y sus cientos de bicis aparcadas, el majestuoso edificio que no pude visitar por dentro porque era día de clases, pero sí la increíble biblioteca con su "Long Room" y esas estanterías infinitas con miles y miles de libros, donde se rodaron varias escenas de Harry Potter. Absolutamente impresionante.
Después vi por casualidad desde el autobús, al pasar por la National Gallery of Ireland, que había una exposición con obras de Munch llegadas de todo el mundo. Me bajé y pude contemplar la extensa obra de este pintor.
No muy lejos estaba la zona en que se encuentran las calles con las famosas y preciosas casas con las puertas cuidadosamente pintadas de diferentes colores y tonos. Es tan típico y bonito que se considera uno de los lugares de visita obligada. Tengo fotos preciosas.También por casualidad y antes de volver a coger otro autobús, veo un pequeño jardín vallado con la escultura de Óscar Wilde, recostado sobre una roca y enfrente del jardín la casa donde vivió, aunque no se puede visitar porque ahora es una empresa y no la han conservado como casa-museo.
El día iba pasando rápido y pronto a oscurecer. Dejé para el día siguiente el resto que me quedaba en la lista y cogí uno de los últimos autobuses que me dejó cerca del hotel donde cené y prontito a la cama para madrugar al día siguiente en el que me esperaban también cosas interesantes que descubrir en esta increíble ciudad.
"Si puedo llegar al corazón de Dublín, puedo llegar al
corazón de todas las ciudades del mundo"
James Joyce
miércoles, 9 de diciembre de 2015
IRLANDA
He visto y escuchado en internet la última y preciosa Miraguinda de UpandeUpande que me ha traído el recuerdo y la nostalgia de un viaje a Irlanda en noviembre de 2009.
Las imágenes antiguas de la vieja isla, la música y voces de The Waterboys y el fragmento de un bellísimo poema de William Butler Yeats, "The Stolen Child", recitado por esa VOZ de Tomás MacEoin, me ha trasladado a esos lugares que visité.
Fueron sólo cuatro días que me dejaron con las ganas de recorrer todos y cada uno de los rincones, ciudades y paisajes de Irlanda.
En una de las imágenes de la Miraguinda aparece uno de los lugares que más me impactó, el Condado de Glendalough y Wicklow.
Fue una excursión larga y maravillosa de todo un día, desde la mañana fría y lluviosa a ratos, hasta la noche que volvimos a Dublín.Interior Torre
En algunos momentos salió el sol cuando pasábamos por la llamada James Joyce Tower donde, según nos contaba el guía, se detuvo unos días y escribió algunas páginas de su "Ulisses", antes de embarcarse hacia Inglaterra.
Hubo otras paradas bonitas, siempre con ese verde paisaje inconfundible que nos seguía a lo largo de la carretera y poblados que pasábamos.
Pero llegamos a Wicklow, las ruinas del monasterio del s.VI, las negras piedras del asentamiento y su altísima Round Tower, donde se escondían los habitantes de la zona cuando venían los Vikingos y que se conserva muy bien a pesar de los muchos siglos transcurridos.
Su cementerio alucinante, el día oscuro que acompañaba a todo el misterio de ese lugar, en fin, yo no me quería mover de aquel espacio único. Tengo fotos magníficas de ese histórico lugar de Irlanda.
Pero había que seguir el largo recorrido a pie y que guardaba ríos escondidos entre los bosques, otros ruidosos y espumosos chocando sus aguas rápidas entre grandes piedras, puentes rústicos de madera que nos llevaban hasta bellísimos lagos, saltos de agua impresionantes y sus verdes montañas rodeándonos.Un largo camino del que volví cansada pero entusiasmada por todo lo visto y vivido.
En la siguiente página escribiré sobre Dublín que me encantó, la ciudad, sus gentes, su cultura y costumbres, !!su música!!
Y hablaré de Yeats y de su Casa-Museo junto a la National Library of Ireland.
continuará...
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