jueves, 24 de septiembre de 2015

Escapada a Cantabria.


Fin de semana para ver a las primas y disfrutar del bello paisaje verde de Cantabria.

El primer día fue movidito porque no paré desde las cinco de la madrugada que me levanté para coger el primer tren.

Al llegar a Torrelavega me estaba esperando la prima Ana, (viuda de mi primo Beni), y también su hermana Pili y desde allí mismo salimos hacia Santillana del Mar que hacía años deseaba conocer. Ella tiene coche y eso es muy cómodo para desplazarse de un lugar a otro.

El sitio muy bonito pero con el inconveniente de que su nombre engaña porque "ni es Santa, ni Llana ni tiene Mar". Es un dicho de la tierra y totalmente acertado. Lo de santa no tengo datos, pero es lo más alejado de llana que se puede encontrar.

No hay un sólo metro cuadrado sin empedrado picudo y torturador para los pies que no lleven calzado cómodo y con buena y gruesa base. El mío era plano y cómodo pero con suela fina y las pasé tan canutas que al salir fue como hacerlo de una media maratón a pesar del corto recorrido.

Pero mi gran desencanto fue el mar porque no existe. Está a bastante distancia de allí y no me explico por qué lo incluyen en el nombre del lugar.
                                                                               
Pero mereció la pena porque es muy típico y lindo. Hicimos fotos muy bonitas, (a las prima Ana le traía frita poniéndole la cámara en las manos, para ejercer de fotógrafa, a cada dos por tres)

Después nos fuimos a comer a un estupendo restaurante que nos recomendaron y que ella ya conocía. Está fuera del circuito turístico y se come de maravilla y bastante económico.

Desde allí nos fuimos hasta la casa de su hermana Pili. Está metida entre montes verdes, un lugar precioso llamado Cieza, pequeño pero bellísimo. Una casa típica cántabra que me encantó y también hicimos fotos muy bonitas.


Seguimos la ruta Ana y yo hasta Los Corrales de Buelna,(Somaoz), donde vive la prima Afri, mi tocaya, un año menor que yo y a la que pusieron el mismo nombre porque a mis tíos Candi y Benito les gustaba. Ella nació en Burjasot, (Valencia), cuando la familia nos trasladamos allí desde Madrid durante la guerra civil.

Allí estaba esperándonos en el jardín con la más joven de las seis hermanas, la prima Pili.

Qué alegría volver a verlas después de cuatro años, cuando fui por el triste suceso de la inesperada muerte del primo Beni, el único hijo varón que tuvo la tía Candi y penúltimo de la saga Irizabal Cuesta.

Cuánto hemos querido siempre a la tía Candi y ella a nosotros.La única hermana de mamá y la pequeña de los Cuesta. Siempre estuvo muy unida a mis padres que se la trajeron del pueblo en cuanto se casaron y de su casa salió para casarse con el tío Benito.

Parece que la estoy viendo en La Contrina, sin parar un momento, !!a ver que remedio!!, con siete hijos a su alrededor. Cuando llegaron de Madrid eran cuatro niñas y luego nacieron allí Aurori, Beni y Pili.

Recuerdo aquella humilde pero bonita casa de madera, rodeada de montes verdes, preciosos con buen tiempo, que era como lo conocíamos nosotros cuando íbamos unos días, algunos años, en las vacaciones de verano, pero cubiertos de nieve en los duros inviernos, como ella nos contaba.

La Contrina está a unos dos km. de Corrales de Buelna, en plena montaña, y en aquella época había que bajar y subir a pie por un estrecho camino que tenían que recorrer todos los días, el tío para trabajar y las niñas al cole o la tía Candi para cualquier otra necesidad, compras, médico, etc., con frío o calor, lluvia o nieve, pero era lo que había y todos salieron adelante.

Después hicieron la casa de piedra y ladrillo, más grande y cómoda, pero yo siempre recuerdo la pequeñita de madera con mucho cariño.

De todo aquello han transcurrido más de sesenta años. Todos fueron creciendo, se casaron y viven en esa misma zona y dos de las primas, Encarni y Montse, en Santander. No las he podido ver en esta ocasión porque eran sólo tres días. La próxima vez.

Me he puesto a recordar el pasado, interrumpiendo mis comentarios anteriores.

CONTINÚO:

Como había ya cansancio acumulado, le decía a Ana que estaríamos sólo un ratito en casa de Afri, pero luego fueron casi dos horas, porque cuando estás entre familia a la que quieres tanto, se te olvida el cansancio y el tiempo pasa sin sentir.

Cuántos abrazos y risas entre nosotras. Afri está muy delgada y no muy bien de salud, pero entre bromas y recuerdos del pasado fue un espacio de tiempo muy alegre y eso que ella, en general, no es de estar muy animada y sale poco de casa.

Pili también se reía mucho porque yo me metía con ella. Está muy gordita y le decía que todo lo que adelgaza Afri, lo va pillando ella.

Luego José María, que es un manitas y un buen cazador, me enseñó un bonito pabellón que tienen junto a la casa, casi todo hecho por él, que es un verdadero museo de trofeos, fotografías, enormes cuernos de ciervo, recortes de periódicos donde aparece él con autoridades locales, porque es uno de los colaboradores principales en la construcción de albergues de montaña, etc.

Me prepararon una buena bolsa de avellanas y manzanas de sus árboles, pero tuve que dejar algunas en casa de Ana porque pesaban mucho y no me cabían en la maleta.

Ya era casi de noche cuando nos fuimos. Esa primera noche la pasé en casa de Ana que tiene un hermoso piso en el centro de Torrelavega.

Por la mañana del sábado pasamos a ver a los primos Aurori y Emilio. No estuvimos mucho tiempo porque están pasando unos malos momentos. El único hermano de Emilio estaba en el hospital muy grave y se turnaban para quedarse con él, ellos y los hijos, Ruth y Emili. Ayer me mandó Ana un W.Ap para decirme que había fallecido.

Esta familia es también de cazadores natos. Caza mayor de toda la vida. Tienen en el salón dos cabezas disecadas impresionantes de un lobo y un jabalí. A mí estas cosas me dan un poco de yuyu pero a ellos no porque es su pasión y afición de siempre y yo lo respeto.

Después enfilamos hacia La Serna y allí me dejó Ana hasta el domingo por la tarde que vino a recogerme para llevarme a la estación. Ella me hizo todo más fácil para ir de un lugar a otro.

Esta última parada era "mi parada", el motivo principal de mi escapada a Cantabria. Yo quiero mucho a todas y cada una de las primas y sus familias, pero mi prima Merce, Seluco, Merche y su familia, son los que siento más cercanos y a Carol le pasa igual.

Son esa parte de la familia con la que más contacto hemos tenido siempre, tanto en Madrid como en
Cantabria. Cuando hemos estado allí, ha sido en su casa. Merche, cuando era una cría de 13 años estuvo en Madrid con nosotros un par de semanas y se llevaba de maravilla con Carol que tenía 12 y Merce y Evangelina, amiga de la familia de toda la vida, las animé hace muchos años a que vinieran a pasar unos días para mi cumpleaños, y qué bien se lo pasaron. Tenemos un recuerdo muy bonito de aquellos tiempos, También fuimos Carol y yo a la boda de Merche y Jose y después de reunirnos todos en La Contrina, nos volvimos a Madrid en el coche de ellos y se quedaron en casa. Pasaron unos días muy bonitos de luna de miel visitando todo lo más interesante de la capital.

En fin, una relación muy cercana y estrecha aunque nos veamos de tarde en tarde.

En estos cuatro años que han pasado, la prima Merce ha pegado un gran bajón y apenas puede caminar. Ella que era tan alegre y activa, que no paraba un momento de trabajar y trajinar en la casa, en el huerto, donde hiciera falta, ahora todo el peso lo lleva Merche, que está tan guapa como siempre pero veo cansancio en esa cara porque está pendiente de la madre cada minuto del día, de la casa, de las comidas, de todo. Jose dice que deberían solicitar ayuda de una-dos horas diarias de los servicios del ayuntamiento para que en algunas de las tareas fuertes y puntuales, le apoyasen. Merche dice que no, pero en algún momento tendrán que hacerlo porque es demasiado para ella sola.

Seluco tampoco está bien de las piernas porque tiene dos prótesis y desde que se cayó por la escalera ha empeorado, pero con su bastón camina y se mueve bien.

Ahora han hecho obra en la casa y han trasladado el dormitorio que tenían arriba a la planta de abajo y todo ha quedado mucho mejor y más fácil y además les ha quedado muy bien. Han renovado el baño que está muy bonito y han puesto la escalera nueva.                                        
                                                                                Arenas de Iguña

También fui a visitar el piso que se compraron Merche y Jose cerca de La Serna,(Arenas de Iguña), y me ha encantado.
Parece que estás en un chalet porque es planta baja y tiene un terreno alrededor con cesped, además lo han amueblado y decorado con mucho gusto.

Dos bonitos días en casa de los primos y dos sobremesas largas como siempre, en la acogedora cocina donde la amiga Evangelina comparte siempre las tardes desde hace décadas. Tiene casi 90 años y está estupendamente. No pasan los años por ella. Es increíble pero no toma medicinas, nunca se pone enferma, ni siquiera un resfriado, como me contaba Merce, continúa con su estupendo sentido del humor, en fin, todo un  carácter y una naturaleza a prueba de bomba.  

El domingo a última hora de la tarde me llevó Ana a la estación. Ella fue la primera cara que vi al llegar y también la última al volver a Madrid.

Y he vuelto cansada pero muy contenta de la escapada.

                                                                                                                 





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