domingo, 7 de diciembre de 2014

La gran fiesta de apertura.



Repartimos muchas invitaciones a personas "importantes" y posibles buenos clientes. También los hermanos vendedores se ocuparon de comunicárselo a amigos y gente destacada de los principales pueblos de alrededor.

Pusimos un vigilante jurado en el portón, pero había muchos coladeros por todas partes y entró mucha gente joven al olor de la fiesta, capea y comida y bebida gratis.

De todas formas hubo un buen ambiente y resultó todo muy bien.

Asistió la familia, amigos nuestros de muchos años y también los mejores amigos de Carol y Gery.

La capea muy divertida con el joven principiante vestido de corto y algunos espontáneos que se atrevieron a bajar al ruedo y dar unos capotazos a Morucha.

Fuera del portón era muy bonito ver a jinetes, (amigos de los hermanos), con sus caballos enjaezados y ellos y ellas muy guapos, vestidos
también de corto.

Contratamos a un grupo de camareros extra para que atendieran en el bar y las mesas del patio central donde había dos grandes barbacoas con dos chefs y ayudantes que no daban abasto a servir y reponer "ricas viandas".

Por la noche habíamos contratado a un grupo flamenco que bailó y cantó en el escenario que había en aquel patio.

En fin, todo muy bien organizado y enfocado para lo que nosotros creímos el comienzo de la andadura de un exitoso gran negocio de hostelería.


 Pero una cosa es creerlo y poner toda tu ilusión y esfuerzo en ello y otra que llegue a ser una realidad estable y continuada en el tiempo.

Enseguida empezamos a darnos cuenta que los días de diario aquello no funcionaba y entraba algún cliente con cuentagotas y de vez en cuando.

Sólo los fines de semana se medio llenaba el comedor de abajo y la bonita y fresquita cueva-bodega, sobre todo para las comidas y también el bar a la hora del aperitivo.

Tuvimos que limitar el personal a los fines de semana y a diario atenderlo nosotros, especialmente Gerardo, Gery y un camarero. Yo, al ver el panorama, me quedaba muchos días en Madrid para echar un ojo a la pizzería.

En los primeros dos meses se celebraron un par de bodas pequeñas y alguna fiesta familiar, pero poco más.

La cosa comenzaba a preocuparnos seriamente porque el capital-préstamo había desaparecido en obras y compras de todo tipo y no teníamos respaldo alguno para ir aguantando. Graso error, porque teníamos que haber pensado en que ese respaldo era imprescindible durante el primer año hasta que el negocio comenzase a generar suficientes beneficios.

Nos engañamos creyendo que esta apertura iba a ser como en la pizzería, que funcionó a tope desde el primer día y a diario.

Pero un pequeño negocio no tiene nada que ver con un gran complejo de hostelería que sólo para mantenerlo hacen falta mucha mano de obra y empleados, en fin, no una familia sino un grupo de empresa con un capital importante.

Y empezamos a pensar en buscar algún tipo de socio o socios capitalistas que se interesaran en involucrarse con nosotros en el negocio. Las fechas de pagos al banco se nos echaban encima y se juntaban con los pagos mensuales a los vendedores, con los que teníamos que cumplir si queríamos firmar las escrituras.

Aquí comenzó de nuevo la búsqueda de lo imposible: encontrar a corto plazo socio-s"enamoradizos" como nosotros y dispuesto a meterse en aquel precioso pero difícil berengenal.

Comenzaron mis cartas sugerentes y "seductoras"a los más variados y diferentes personajes de la farándula, el toreo, la restauración, etc., y alguno de ellos muy famosos y amables, como los Arguiñano, (me contestó su hermana Eva), Rumasa, (carta del patriarca de la familia), y otros más dando las gracias, pero no estaban interesados. También me había enterado que Miguel Bosé buscaba una finca no muy lejos de Madrid y con instalaciones, para poner un negocio de hostelería y hotel rural con un grupo de amigos y conseguí su dirección particular. Le mencionaba a su padre, el gran torero Luis Miguel Dominguín y le detallaba todo lo que comprendía "La Venta de Frascuelo", bueno, pues a los pocos días, estando Carol y yo sentadas en el salón de casa, suena el teléfono y..."dígame?"...¿eres África?..."Hola, soy Miguel Bosé"... No me lo podía creer, (y Carol tampoco). Siempre me ha encantado, desde que era un crío y !me llamaba personalmente!

Quería quedar para el día siguiente en Frascuelo y ver toda la finca e instalaciones y dio la mala casualidad de que al día siguiente teníamos la gran boda de 300 invitados y un lío terrible desde muy temprano para organizar el evento.

Se lo comenté y le sugerí cualquier otro día, pero salía de viaje para unos conciertos y quedó en llamarme al volver, pero nunca lo hizo y perdí lo que podría haber sido una gran ocasión de socio ideal o incluso verdérselo si así lo quería, porque nosotros ya teníamos claro que aquello nos venía grande, muy grande y no podíamos con ello.

                                                                     



                                                         continuará...

sábado, 6 de diciembre de 2014

La apertura de Frascuelo...


...se acercaba y los últimos toques eran frenéticos porque nos cogía el toro.

Hablando de toro, compramos una vaquilla para la inauguración y así celebrar una capea antes de la gran barbacoa en el patio grande.

La llamamos "Morucha" y era preciosa y como la plaza de toros tenía unos toriles bien preparados para alojarla, allí se quedó un poco solita hasta que llegara el gran día, pero la veíamos y hablábamos desde arriba. Por supuesto nadie la iba a hacer daño, sólo capotazos para entretenimiento de invitados, de lo cual se encargaría un joven novillero que empezaba y luego para alguna capea que organizásemos, pero siempre para devolverla a toriles y dejarla tranquila.

La plaza de toros, con aforo para 500 personas, había quedado muy bonita pintada la barrera, y en las vallas de obra que la rodeaban en la parte de arriba, grandes y negro sobre blanco, las marcas de los hierros de diferentes ganaderías.

Antes de escribir sobre la fiesta de apertura tengo que comentar algo que ocurrió la noche anterior. Fue un gran susto que podía haber terminado en algo grave, pero que por suerte se quedó en eso, un susto.

 Una de las ocurrencias de Gerardo, y sin consultarlo con nadie, fue llevar a Frascuelo un enorme y medio salvaje pastor alemán, "para que cuidase de la finca".

Resulta que había pertenecido a la Guardia Civil y se lo habían pasado a un conocido nuestro que tenía en el barrio una casa antigua con patio. Entró en la pizzería con la cara y el cuello fatal y llena de puntos y le dijo a Gerardo que le había atacado el perro y que si lo quería, sería un buen guardián de todo el complejo. 

Era muy peligroso y lo llevaron con bozal y bien atado y una vez allí lo engancharon a una larga y fuerte cadena para que se pudiese mover, junto a una caseta grande que había en la parte alta, donde empezaba la colina de los olivos.

Cuando me enteré y lo vi allí, ladrando como una fiera y queriéndose tirar a todo el que intentaba acercarse, tuvimos bronca y Gerardo queriendo convencerme de que era una seguridad para posibles ladrones que pudieran entrar y que el perro los ahuyentaría. 

Eso era absurdo porque estaba atado y si alguien quisiera entrar en alguno de los diferentes espacios y edificios, lo haría igual.

A mí también me preocupaba que un día lograra soltarse y atacase al que pillara. Me prometió que se lo pasaría de nuevo a la Guardia Civil del pueblo después de la apertura. 

Cuando tenían que llevarle la comida era un problema porque no podían acercarse y mientras que Gerardo le distraía por un lado, Gery se lo dejaba por el lado contrario, cerca de la caseta.

La noche anterior a la apertura subieron los dos, como siempre y Gery empezó a confiarse un poco porque era al único que apenas ladraba y cuando estaba dejando la comida, se le abalanzó y no le dio tiempo a apartarse. Le atrapó con los colmillos la parte baja de la pierna, junto al tobillo y no soltaba, hasta que le pegaron fuerte con los puños y patadas de Gerardo y soltó.

Se fueron a urgencias y además de la cura le pusieron la inyección contra la rabia y tétanos, pero puntos no porque en los dos orificios que le dejó esa fiera había que echar cada poco tiempo agua oxigenada con chorro fuerte para que fuera saliendo el mal de dentro. Se lo desinfectaron y vendaron y con antibióticos pasó la noche allí con su padre pensando en "la fiesta" que tenían que atender pocas horas más tarde.

Yo no me enteré hasta el día siguiente y lo que le dije a Gerardo mejor que no lo repita en esta página.
Él se sentía culpable y arrepentido y se lo tragó todo.

Llamaron a la Guardia Civil diciendo lo que había sucedido y enseguida se presentaron por la mañana y sacrificaron al perro. Dijeron que ese perro estaba loco y que había sido entrenado para atacar y era muy peligroso.

Las heridas eran profundas, pero Gery era muy fuerte y yo estaba alucinada de verle atendiendo a todo el mundo y además disfrutando de la fiesta, que contaré en la próxima página.

                                                                                                                ...

lunes, 1 de diciembre de 2014

La hora de la verdad.


Las obras se iban terminando y el dinero también, así que empezamos a pensar en que la apertura fuera cuanto antes.

La fecha que teníamos en mente era la primavera de 1.991, pero había que equipar de frío industrial y toda clase de utensilios a la cocina de abajo y también la del salón de celebraciones de arriba, equipamiento que costó un dineral.

Luego estaba todo el papeleo de licencias, gestiones con telefónica para la instalación de teléfonos públicos, petición y concesión de permiso para una gran valla publicitaria cerca de la carretera, un par de Km. antes de llegar y mil cosas más que retrasaron la apertura hasta primeros de junio.

Gerry se había incorporado a la gran aventura y aparte de ayudar en todo, se ocupaba de la publicidad desde Arganda hasta Chinchón y recibía a los posibles clientes que llegaban para informarse sobre eventos, etc.

Habíamos habilitado la oficina en la Casa del Mayoral

A mí se me ocurrió hacer un BANDO, recordando los de Tierno Galván y me quedó muy bien.  Luego encargamos que lo fueran pegando en los pueblos del alrededor.

Guardé uno pero no lo encuentro. Más o menos decía así:


                                             BANDO

Se hace saber a los habitantes de la comarca, que en la carretera a la noble Villa de Chinchón, abre sus puertas a caminantes y viajeros, LA VENTA DE FRASCUELO, donde las buenas viandas y caldos de la tierra, son su señuelo.

Y para que conste lo firmo a cinco de junio del año de gracia de 1.991.      


Y en la parte de abajo estaba dibujado todo el complejo, desde la casa solariega hasta la plaza de toros, toriles, etc.

De tamaño póster grande, quedó estupendo y atrajo a bastante gente a visitarlo.

Tuvimos que cambiar el nombre antiguo de Parador por el de Venta. No nos lo permitían por la cuestión "Paradores de España".

Próximo capítulo: APERTURA