He estado diez días en un pequeño pueblo del Valle de Esgueva. Qué tranquilos y diferentes son estos días para los que vivimos en grandes ciudades.
La bonita y cómoda casa de mi amiga Tere y su familia, con sus amplias habitaciones y estancias, su jardín y terraza desde donde se contemplan los campos de trigo y heno recién segados, con su olor y color amarillo intenso, rodeados por montes verdes y árboles...
Los caminos por donde hemos paseado todos los días, casi llegando al pueblo cercano de Encinas.
A mí me gusta llamarlo tierra de campos, como los pueblos de Valladolid donde nació y creció mi padre: Tamariz de Campos, Medina de Rioseco o Villaldavín en Palencia.
Recuerdo que cuando viajaba por allí, siendo yo pequeña, siempre nos traía esos ricos panes que solo se comen y hornean en esas tierras. Redondos o largos, todos exquisitos y yo he dado buena cuenta de ellos estos días. (Un caballero vallisoletano compró uno para que me lo trajera a Madrid y lo he compartido con mi hija y nietos)
La ermita junto al camino.
Uno de los días subimos hasta el llamado castillo aunque solo quedan dos altas torres, pero son la seña de identidad de Canillas.
Fue un paseo estupendo, pasando también por la iglesia y haciendo muchas fotos. Desde allí se contempla todo el pueblo.

Es la segunda vez que vengo a este pueblo, pero seguro que no será la última.
También fuimos un día a Aranda de Duero a una de las bodegas de las muchas que hay en el subsuelo a doce metros de profundidad y que datan del s.XIV-XV. (7 km. de cuevas y bodegas que sirvieron de refugio a los habitantes a lo largo de siglos durante guerras y conflictos).

Bodega de Don Carlos. Nos dieron una cata de vino muy rico aunque yo solo probé un sorbito porque me sienta mal. También hubo una representación teatralizada sobre el pasado, que estuvo muy bien.

Visitamos la Iglesia de Santa María, donde actualmente se exponen "Las Edades del Hombre"
Qué bonito es Aranda de Duero, especialmente el casco antiguo y está a solo 8 km. de Castrillo de la Vega, donde nació mamá. En otra ocasión iré a dar una vuelta por ese lugar que recuerdo un poco de mi infancia.
Eran las fiestas de las cuadrillas y se veían grupos con trajes típicos, cada grupo con colores distintos y todos con instrumentos musicales.
De vuelta hacia el coche pasamos por un puente sobre el río Duero, un hermoso río y hermosos árboles en sus dos orillas.
Una bonita tarde.
A finales de agosto tengo un viaje corto pero de largo recorrido con el que he soñado desde hace muchos años. !!! ISLANDIA !!! Necesitaré varias páginas para contarlo...




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