Hay una frase que escuché en algún sitio: "Hay otros mundos pero están en éste".
Eso es Islandia. Un mundo extraño, diferente y bellísimo.
Hace años que tenía en mente este destino y al fin he puesto los pies sobre la tierra del hielo y el fuego.
He vuelto agotada, pero también feliz y alucinada de lo que he visto y vivido en estos pocos días.
Es un viaje-aventura que requiere 10-20 años menos de los que yo tengo, pero ha merecido cada minuto de esfuerzo y cansancio. No en vano, en el imán que me he traído para la nevera pone:"I survived Iceland".
Luego hablaré de las aventuras vikingas que viví por volcanes y geysirs, pero ahora quiero recordar la preciosa ciudad de Reykjavik.
Los colores vivos y alegres te acompañan por cualquier lugar donde mires o camines. Las casas, los bancos en las calles...te sientas para descansar en uno amarillo, verde, azul, rosa..., siempre armonizado para no repetir color, ni en fachadas, tejados, tiendas y ! hasta en las bocas de riego ! No te cansas de pasear por esta alegre y tranquila ciudad. Es curioso pero no he visto ni un solo policía a pie o en coche y tampoco ambulancias, sirenas ni sonidos estridentes. Será una casualidad o es que allí todo es buena gente y sana. Tampoco mendicidad y te asombra la limpieza absoluta aunque ves pocas papeleras y encima sus habitantes son un encanto y les gusta que les preguntes cualquier cosa y explicártelo.
Es un país que no ha envejecido, como otros de Europa y se ven las parejas jóvenes con dos, tres y hasta cuatro críos. Muy guapos y rubios estos vikingos. Mi último día allí dio la casualidad que se celebraba el "Día anual de la cultura", cultura de todos los tipos, deportiva con maratón de adultos y de un km. para niños acompañados de sus papás, algunos en sus cochecitos pero con su dorsal y número de rigor. Jamás he visto tantos niños rubios como el oro, felices corriendo entusiasmados hacia la meta y todos nosotros jaleándoles. Fue muy bonito.
La cultura del arte en la calle con preciosos grafitis en diferentes espacios, la de la música con escenarios en plazas y parques con grupos jóvenes islandeses, en fin, toda la ciudad volcada en las calles y todo el centro cerrado al tráfico y curiosamente ese día se viaja gratis en los autobuses porque solo llegan a un punto y desde allí tienes que ir caminando a la ciudad.
Esta iglesia es impresionante, como lo es la increíble "Harpa", que es como llaman al teatro de la ópera. Estuve en este teatro durante horas y no me cansaba de mirar y admirar su exterior y sobre todo el interior. Está construido con cubos alargados de cristal y los juegos de luces y colores cuando hace sol te dan la impresión de estar dentro de un caleidoscopio y por la noche, iluminado, espectacular. Una obra de arquitectura que ha sido premiada internacionalmente. Me apunté a la visita guiada y tengo fotos maravillosas. Las imágenes de @ no le hacen justicia.
Está al final del paseo junto al mar que es otra preciosidad. Cuánto lo he disfrutado caminando desde el guesthouse hasta el centro.Detrás de Harpa está el puerto, de donde salen barcos para avistar ballenas, algo que no he podido intentar ver, y digo intentar porque parece ser que no siempre se tiene la suerte de verlas y la verdad, pagar un 'pastón para darte una vuelta en barco y volverte con la desilusión de no ver ni la cola al sumergirse, pues no era plan y lo borré de mi lista de prioridades.

Una ciudad para recordar siempre. En las escalas de Viena y Copenhague solo tuve unas horas para visitar estas dos ciudades de las que hablaré en otra página, pero que no me han dejado en el corazón la misma huella que Reykjavik. Ciudades europeas bonitas, pero nada más.
Este barco vikingo del s.XXI, es de titanio y está junto al mar, en ese paseo que me gusta tanto. Se llama "Sun Voyager" y tengo una foto preciosa junto a él.
Las había de todos los modelos y colores y mi cámara de fotos empezó a funcionar. Habían venido de todo el país para concentrarse allí y un majísimo gigantón vikingo se me acerca y dice que iban a comenzar a dar pequeños paseos a niños y adultos por si me quería apuntar. !!Y cómo no!! Allí estaba Aca apuntadísima al momento.
La novia del gigantón me colocó el casco y yo, impactada por la emoción de cumplir un sueño, !!montar en una Harley!! Con los niños iban más despacio, pero con los adultos, incluídas abuelas con el pelo blanco, !a toda mecha! Yo no me podía creer lo que esta viviendo. Aferrada a la chupa de cuero y con un poco de canguis, disfruté de una corta pero intensa carrera.
Me hice una foto con él pero no sé subirla a la página y he puesto una imagen de internet que no tiene nada que ver con la choper negra enorme y con doble asiento de "mi Harley".
Un día completo con broche de adrenalina.
continuará...























