viernes, 29 de agosto de 2014

!! REYKJAVIK !!


Hay una frase que escuché en algún sitio: "Hay otros mundos pero están en éste".

Eso es Islandia. Un mundo extraño, diferente y bellísimo.

Hace años que tenía en mente este destino y al fin he puesto los pies sobre la tierra del hielo y el fuego.

He vuelto agotada, pero también feliz y alucinada de lo que he visto y vivido en estos pocos días.

Es un viaje-aventura que requiere 10-20 años menos de los que yo tengo, pero ha merecido cada minuto de esfuerzo y cansancio. No en vano, en el imán que me he traído para la nevera pone:"I survived Iceland".

Luego hablaré de las aventuras vikingas que viví por volcanes y geysirs, pero ahora quiero recordar la preciosa ciudad de Reykjavik.

Los colores vivos y alegres te acompañan por cualquier lugar donde mires o camines. Las casas, los bancos en las calles...te sientas para descansar en uno amarillo, verde, azul, rosa..., siempre armonizado para no repetir color, ni en fachadas, tejados, tiendas y !  hasta en las bocas de riego ! No te cansas de pasear por esta alegre y tranquila ciudad. Es curioso pero no he visto ni un solo policía a pie o en coche y tampoco ambulancias, sirenas ni sonidos estridentes. Será una casualidad o es que allí todo es buena gente y sana. Tampoco mendicidad y te asombra la limpieza absoluta aunque ves pocas papeleras y encima sus habitantes son un encanto y les gusta que les preguntes cualquier cosa y explicártelo.

Es un país que no ha envejecido, como otros de Europa y se ven las parejas jóvenes con dos, tres y hasta cuatro críos. Muy guapos y rubios estos vikingos. Mi último día allí dio la casualidad que se celebraba el "Día anual de la cultura", cultura de todos los tipos, deportiva con maratón de adultos y de un km. para niños acompañados de sus papás, algunos en sus cochecitos pero con su dorsal y número de rigor. Jamás he visto tantos niños rubios como el oro, felices corriendo entusiasmados hacia la meta y todos nosotros jaleándoles. Fue muy bonito.

La cultura del arte en la calle con preciosos grafitis en diferentes espacios, la de la música con escenarios en plazas y parques con grupos jóvenes islandeses, en fin, toda la ciudad volcada en las calles y todo el centro cerrado al tráfico y curiosamente ese día se viaja gratis en los autobuses porque solo llegan a un punto y desde allí tienes que ir caminando a la ciudad.
             
Esta iglesia es impresionante, como lo es la increíble "Harpa", que es como llaman al teatro de la ópera. Estuve en este teatro durante horas y no me cansaba de mirar y admirar su exterior y sobre todo el interior. Está construido con cubos alargados de cristal y los juegos de luces y colores cuando hace sol te dan la impresión de estar dentro de un caleidoscopio y por la noche, iluminado, espectacular. Una obra de arquitectura que ha sido premiada internacionalmente. Me apunté a la visita guiada y tengo fotos maravillosas. Las imágenes de @ no le hacen justicia.
Está al final del paseo junto al mar que es otra preciosidad. Cuánto lo he disfrutado caminando desde el guesthouse hasta el centro.

Detrás de Harpa está el puerto, de donde salen barcos para avistar ballenas, algo que no he podido intentar ver, y digo intentar porque parece ser que no siempre se tiene la suerte de verlas y la verdad, pagar un 'pastón para darte una vuelta en barco y volverte con la desilusión de no ver ni la cola al sumergirse, pues no era plan y lo borré de mi lista de prioridades.


Una ciudad para recordar siempre. En las escalas de Viena y Copenhague solo tuve unas horas para visitar estas dos ciudades de las que hablaré en otra página, pero que no me han dejado en el corazón la misma huella que Reykjavik. Ciudades europeas bonitas, pero nada más.

Este barco vikingo del s.XXI, es de titanio y está junto al mar, en ese paseo que me gusta tanto. Se llama "Sun Voyager" y tengo una foto preciosa junto a él.


 Al final de ese día de la ciudad en fiestas y cuando ya me preparaba para la caminata hasta el autobús de vuelta al hotel, me encuentro con una gran reunión de moteros de Harley Davidson, una moto que siempre me ha llamado mucho la atención.

Las había de todos los modelos y colores y mi cámara de fotos empezó a funcionar. Habían venido de todo el país para concentrarse allí y un majísimo gigantón vikingo se me acerca y dice que iban a comenzar a dar pequeños paseos a niños y adultos por si me quería apuntar. !!Y cómo no!! Allí estaba Aca apuntadísima al momento.

La novia del gigantón me colocó el casco y yo, impactada por la emoción de cumplir un sueño, !!montar en una Harley!! Con los niños iban más despacio, pero con los adultos, incluídas abuelas con el pelo blanco, !a toda mecha! Yo no me podía creer lo que esta viviendo. Aferrada a la chupa de cuero y con un poco de canguis, disfruté de una corta pero intensa carrera.

Me hice una foto con él pero no sé subirla a la página y he puesto una imagen de internet que no tiene nada que ver con la choper negra enorme y con doble asiento de "mi Harley".

          
Un día completo con broche de adrenalina.


                            continuará...
                         

miércoles, 13 de agosto de 2014

New Orleans-1.987-90


Continúo con los años 80.

Gerry había terminado los dos primeros años en la Universidad de St. Louis en Madrid y llegaba el momento de salir hacia Missoury para hacer el último año en EE.UU.

Pero no fue así. Él y la compañera de estudios con la que salía, se pusieron de acuerdo para ir a la Universidad de Loyola en Nueva Orleans. También era de los Jesuítas, pero mas elitista, con mucho prestigio y más cara que la de St. Louis.

Gerardo y yo no estábamos de acuerdo con el cambio, pero nuestro hijo se encargó de convencernos y nosotros, pensando que sería un año, como la otra universidad, aceptamos aunque con la preocupación de la cuestión económica.

A Gerry no sólo le atraía el prestigio de Loyola University sino lo interesante y divertido de una ciudad como New Orleans, tan interesante y divertida que sus estudios allí se dilataron hasta tres años en vez de uno.

Resulta que esa Universidad exigía ya de entrada unas notas y créditos mucho más altos que St. Louis, pero nosotros no supimos nada de ese problema hasta que Gerry había ingresado y ya no había vuelta atrás.




Fue una maravillosa experiencia para él, (con sus luces y sus sombras), y para nosotros un esfuerzo económico importante pero nos dio la oportunidad a Carol y a mí de conocer esa increíble ciudad, diferente a todas las que existen en EE.UU. Estuvimos dos veces, una para visitarle y la otra para la graduación que fue muy bonita al estilo de ese país, con toda la "pompa y circunstancia" que allí se acostumbra. La iglesia de estilo gótico como todo el edificio, impresionante y bellísimo.

Está situada en St. Charles Av., una preciosa calle por donde pasan los típicos tranvías y con impresionantes mansiones antiguas a lo largo de toda la avenida.


Luego está la parte más antigua y típica de la ciudad  y la famosa calle y zona de Bourbon St. donde desembocan todos los turistas, llena de restaurantes, bares con música en directo a todas horas, bandas y niños afroamericanos bailando en las calles, en fin, un ambiente inenarrable, hay que vivirlo en directo y por la noche ya no hay palabras, allí no para la juega las 24 horas del día.

Sus preciosos cafés, tiendas de antigüedades, su market con las frutas más exóticas y coloridas y en los bares y restaurantes unos platos, casi todos de sabor fuerte y picantes, pero exquisitos, sobre todo el famoso "cajún" y los enormes y riquísimos cangrejos.



También estuvimos en el famoso "Preservation Hall", la cuna del jazz y conservado exactamente igual que cuando lo abrieron en el s.XIX.
Allí estuvo Louis Amstrong cuando era muy joven y allí estuvimos escuchando auténtico jazz, sentados en unos viejísimos bancos de madera y otros de pie porque es un lugar pequeño pero con solera y muy interesante.




De New Orleans se podría estar escribiendo páginas interminables porque es todo un mundo desconocido y por descubrir a cada paso que das.

El río Mississippi, tan inmenso que parece un mar. El desastre posterior cuando el huracán Katrina en que se desbordó, destrozó parte de la preciosa ciudad, aparte de los cientos de víctimas. Parece ser que la han reconstruído pero yo pienso que no volverá a ser la misma New Orleans que conocimos.


Recorrimos el Mississippi en el más antiguo barco, el "Natchez" y fue una gozada. Te parecía estar en una de esas películas donde los tahures se jugaban grandes fortunas a las cartas en sus mesas de juego.


Pero la experiencia más intensa que recuerdo fue en los pantanos.Es un hecho de la naturaleza tan fascinante que es casi imposible describirlo.



Por una afortunada casualidad llegamos tarde a la cita con el barco que nos llevaría a través de los pantanos y algunos de los que organizaban esas excursiones nos ofrecieron, sin coste adicional, llevarnos en una lancha extraña que yo jamás había visto antes, plana por completo por la poca profundidad de las aguas y con una enorme hélice en la parte de atrás, hasta alcanzar el barco. Nosotros aceptamos encantados y agradecidos. Y allí comenzó a toda velocidad la experiencia con más adrenalina de toda mi vida. Agarrados a nuestros asientos, aquello volaba más que navegaba, entre los centenarios árboles del pantano. Yo no me creía lo que estaba viviendo y el conductor de esa "cosa", tan tranquilo en su asiento alto delantero y su perro a su lado, también tranquilo y disfrutando de la carrera en la punta de la lancha.

Alcanzamos al barco, realizamos el "abordaje" y ya todo fue más lento y normal. No llegamos a ver ningún cocodrilo pero sí muchas aves exóticas que sólo habitan allí, además de sonidos extraños como se oyen en las selvas de las películas. A veces todo era tan denso y oscuro que impresionaba y pasábamos por lugares donde se veían especie de cabañas de madera y alguno de sus habitantes mirándonos con cara de pocos amigos. Esos extraños habitantes de los swamps, nos comentaba Gerry, no salían nunca de allí, eran solitarios y por lo visto peligrosos. No dejaban acercarse a nadie y vivían bajo sus propias leyes. En fin, un mundo alucinante, extraño y diferente.

Al volver nos quedamos a cenar en un bar junto a los pantanos, donde servían comidas "típicas" del lugar, como cocodrilo y bichos parecidos. El caso es que era muy blanco, sabía a carne y estaba muy rico.

Al final, el hecho de que Gerry fuese a estudiar a New Orleans tuvo sus condicionantes negativos pero también positivos y Carol y yo pudimos conocer un lugar único. Además allí conoció a Charlie que compartía casa con Gerry y comenzaron una relación que duró muchos años. Se casaron y tuvieron tres preciosos hijos. !!!Mis nietos!!!

                                           Pero esa es otra historia...




miércoles, 6 de agosto de 2014

Canillas de Esgueva-Agosto 2014




He estado diez días en un pequeño pueblo del Valle de Esgueva. Qué tranquilos y diferentes son estos días para los que vivimos en grandes ciudades.

La bonita y cómoda casa de mi amiga Tere y su familia, con sus amplias habitaciones y estancias, su jardín y terraza desde donde se contemplan los campos de trigo y heno recién segados, con su olor y color amarillo intenso, rodeados por montes verdes y árboles...

Los caminos por donde hemos paseado todos los días, casi llegando al pueblo cercano de Encinas.

A mí me gusta llamarlo tierra de campos, como los pueblos de Valladolid donde nació y creció mi padre: Tamariz de Campos, Medina de Rioseco o Villaldavín en Palencia.

Recuerdo que cuando viajaba por allí, siendo yo pequeña, siempre nos traía esos ricos panes que solo se comen y hornean en esas tierras. Redondos o largos, todos exquisitos y yo he dado buena cuenta de ellos estos días. (Un caballero vallisoletano compró uno para que me lo trajera a Madrid y lo he compartido con mi hija y nietos)



                                    La ermita junto al camino.


Uno de los días subimos hasta el llamado castillo aunque solo quedan dos altas torres, pero son la seña de identidad de Canillas.

Fue un paseo estupendo, pasando también por la iglesia y haciendo muchas fotos. Desde allí se contempla todo el pueblo.




Es la segunda vez que vengo a este pueblo, pero seguro que no será la última.


También fuimos un día a Aranda de Duero a una de las bodegas de las muchas que hay en el subsuelo a doce metros de profundidad y que datan del s.XIV-XV. (7 km. de cuevas y bodegas que sirvieron de refugio a los habitantes a lo largo de siglos durante guerras y conflictos).


           
              Bodega de Don Carlos. Nos dieron una cata de vino muy rico aunque yo solo probé un sorbito porque me sienta mal. También hubo una representación teatralizada sobre el pasado, que estuvo muy bien.                                                            


Visitamos la Iglesia de Santa María, donde actualmente se exponen "Las Edades del Hombre"


Qué bonito es Aranda de Duero, especialmente el casco antiguo y está a solo 8 km. de Castrillo de la Vega, donde nació mamá. En otra ocasión iré a dar una vuelta por ese lugar que recuerdo un poco de mi infancia.

Eran las fiestas de las cuadrillas y se veían grupos con trajes típicos, cada grupo con colores distintos y todos con instrumentos musicales.

De vuelta hacia el coche pasamos por un puente sobre el río Duero, un hermoso río y hermosos árboles en sus dos orillas.

Una bonita tarde.

A finales de agosto tengo un viaje corto pero de largo recorrido con el que he soñado desde hace muchos años. !!! ISLANDIA !!! Necesitaré varias páginas para contarlo...