sábado, 21 de enero de 2017

Una semana en la playa.


El mar, en una playa templada en invierno, es un privilegio y una gozada.

Me fui unos días a Benidorm a principios de este mes de enero. Ese lugar donde no cabe una hormiga en verano y en cuyas playas desembocan a diario los miles de jubilados españoles y extranjeros que habitan en los horrendos rascacielos multiplicados como hongos por doquier, en invierno es otra historia.

Qué largos y tranquilos paseos, descalza chapoteando por la orilla, en camiseta, días soleados, temperatura ideal, recibiendo la saludable brisa del mar y solo de vez en cuando cruzándome con otro paseante, en fin, como digo antes, otra historia.

Es una extensa y preciosa playa salpicada de palmeras aquí y allá. Yo siempre mirando al mar, ignorando los edificios que tiene enfrente, la he disfrutado mucho.

Al final de la mañana y antes de irme a comer, paradiña en la estupenda biblioplaya donde tienen la prensa del día y muchos libros en cuatro idiomas. Un buen rato sentada leyendo de espaldas al paseo, levantando la vista de vez en cuando para mirar las cercanas y pequeñas olas con su relajante y continuo rumor...

Por la tarde, que siempre refresca, salida con la chaqueta y pañuelo al cuello hacia el bonito mirador donde he disfrutado de preciosos atardeceres viendo cómo se metía el sol en el horizonte del bello Mediterráneo.

Tengo buenas fotos de esos atardeceres.

Después me iba a un café del centro donde hay música en vivo y sentada en la terraza me tomaba un chocolate con churros escuchando los boleros que canta un otoñal muy majo llamado José Alejandro.

Esta música en vivo, tranquila, con canciones de mi época, no tiene nada que ver con los locales que hay por las noches en el paseo, con luces de neón, música a toda pastilla y ruidosos guiris hasta el gorro de cerveza.

Todo esto que yo viví en la segunda semana de este mes de enero, cambió por completo nada más volver a Madrid y parece que me llevé el sol y buena temperatura conmigo porque lo que no ocurría en la zona costera de Levante desde hace décadas, ha pasado en estos días y aún sigue el temporal y, ¡¡¡la nieve!!!.

Cuando he visto en TV y en internet la playa de Benidorm nevada, no me lo podía creer.


                         ¡¡He tenido suerte!!


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