jueves, 22 de diciembre de 2016

Comedia y Español


Mi fantástico periplo teatral prosiguió la pasada semana en el precioso y renovado teatro de la
Comedia.

Las obras se han alargado muchos años, pero lo han dejado como un pincel. Qué alegría volver a atravesar sus puertas y entrar en el patio de butacas.

El Perro del Hortelano, la comedia trepidante de enredo amoroso que escribió Lope, es única, qué geniales y divertidos los parlamentos de todos sus personajes, en especial entre Diana y Teodoro, aunque es una obra coral donde se lucen todos los actores del CNTC. Lo que me pude reír y qué bello es el teatro en verso.

Y ayer fue el turno de Ricardo III en el teatro Español y en este caso la disfruté junto a Carol que consiguió su entrada por internet y ¡¡junto a la mía!!. Yo la fila 6, butaca 1 y ella la 3. Una casualidad y suerte que estuviera libre y disponible.

Magnífica la interpretación del malvado Ricardo, con el actor Arturo Querejeta, y muy bueno el resto del elenco de la compañía.

Además hubo otra casualidad muy interesante y es que al final de la obra había un encuentro de los actores con el público en el que hay intercambio de preguntas sobre la obra. Nos encantó a Carol y a mí. Entiendes muchas cosas sobre el montaje cuando el director y diferentes actores te lo van explicando.

Yo he tenido esta experiencia en varias ocasiones y siempre me ha gustado.


         Próximas citas con el teatro en 2017!!!

viernes, 9 de diciembre de 2016

La Puerta Estrecha


Una experiencia nueva y gratificante descubrir este teatro-centro cultural, que alterna ambas actividades.

Las obras de teatro se programan solo en fin de semana y el pasado domingo disfruté nada menos que de "La Tempestad" de Shakespeare. La vi hace años con Carol, en inglés, con The Royal Shakespeare Company, creo recordar que en el Español.

Pero esto de La Puerta Estrecha es otra historia que he vivido con asombro y admiración hacia los actores y creadores de este lugar único, una vieja casa de la calle del Amparo, junto a la Ronda de Valencia y muy cerca de Embajadores.

Tienen varios pisos antiguos del bajo, unidos en diferentes zonas, incluído el patio de vecinos y también parte del primer piso. El aforo es muy limitado, 30-35 personas que vamos pasando a distintos espacios según la escena que se esté desarrollando en la obra.

Yo no salía de mi asombro, todo te llama la atención desde su comienzo en una sala grande con baúles y sillas alrededor de las paredes, donde nos vamos sentando los espectadores que, pasada la primera escena, los mismos actores nos invitan con gestos a levantarnos y que les sigamos.

El siguiente espacio es un patio de vecinos con el suelo aún mojado por la lluvia de la mañana. Todos nos situamos de pie alrededor de los actores y tus ojos, al igual que en la sala anterior, recorren el entorno que te
rodea, con esas luces estratégicas aquí y allá, detalles por las paredes y ventanas por las que de pronto aparece y desaparece el "espíritu Ariel", con su voz y aspecto histriónico, (yo sé de un sobrino mío que hubiera bordado este papel). Gran actor, José Goncalo Pais.

En el centro del patio la balsa que llega a la isla y en la que está desmayado Fernando, el gran amor que descubre Miranda, la hija de Próspero, el Gran Duque de Milán. Por cierto este papel lo interpreta de maravilla una gran actriz, Eva Varela Lasheras, con esa voz grave y profunda que llena todos los espacios.

Lo tienen muy bien estudiado y preparado para que al pasar de un lugar a otro te sientes, si anteriormente has estado de pie. Y así se van sucediendo esos diversos y mágicos lugares con paredes enteladas, cortinajes de vivos colores y te vas encontrando con diferentes actores y situaciones, siempre fieles al texto de la obra, aunque con pinceladas puntuales de la actualidad que nos hacían reír a todos.

Tienes la sensación de formar parte del atrezzo y cambio de decorados, es vivir el teatro puro y creativo muy de cerca.

En la sala grande donde se desarrolla la escena final, una fiesta de reencuentro entre los personajes, suena una música antigua y de pronto irrumpe la moderna y nos invitan a levantarnos y bailar con ellos. Fue muy divertido bailar con los actores y estar dentro de la escena por unos minutos. Además el buen rollo de ser pocos los espectadores hace que nos conozcamos mutuamente a través de las dos horas que dura la obra.

Creo que es una de las pocas de Shakespeare en la que nadie muere y terminan todos felices y contentos.


              El Teatro, "la esencia de la que están hechos los sueños"




sábado, 3 de diciembre de 2016

El "amigo" francés.


Episodio novelesco-peliculero de los últimos tres meses y ahora finiquitado por los acontecimientos acaecidos hace unos días.

Una historia personal a través de las redes sociales y con aviso a navegantes.

Todo comenzó cuando un atractivo otoñal francés solicitó mi amistad en Facebook. Casi todos los días recibo alguna solicitud de desconocidos que han leído mis comentarios y les interesa intercambiar opiniones.

Siempre los rechazo porque tendría que dedicar mucho tiempo a estos menesteres y no me apetece, pero por primera vez acepté, (confieso que lo hice cuando vi su foto de perfil y pensé: "qué tío más guapo", pelo gris, ojos azul intenso, en fin, que este desconocido sí me apetecía.

Y ahí comenzó esta aventura digital con chats diarios por las tardes. Fue agradable y divertido mientras duró, aunque él no hablaba español, ni yo francés y las conversaciones transcurrían a través de la mala traducción de Google.

Él había visto mis fotos en Facebook y empezó a utilizar un lenguaje amoroso-platónico que yo encontraba irreal y un poco ridículo porque tenía edad para ser su madre. Se lo decía una y otra vez pero me respondía "que el amor no tiene edad, etc., etc.", me escribía poesías que, al ser traducidas, parecían escritas por Tarzán y yo me moría de risa.

Pero llegó a ponerse tan pesado que le dije que si no cambiaba el tema y chateábamos exclusivamente como amigos, yo cortaba las tardes de chats- epistolares con él.

Me pidió perdón y me dijo que no quería perder mi amistad y que a partir de ese momento lo haría así.

Me contaba la "triste historia" de su vida que yo me creía en parte, aunque era tan trágica y exagerada que a veces me asaltaban dudas sobre su veracidad.

Que era viudo y tenía un hijo pequeño porque se casó muy mayor con una mujer más joven que resulta se había matado en un accidente de coche. Que estaba muy solo porque no tenía más familia y bla, bla, bla.

Lo pasábamos bien hablando de cocina francesa y española, aficiones comunes, contándonos cómo había sido nuestro día, en fin, todo entretenido y normal.

Me pidió que organizásemos nuestras cuentas de Skype para poder hablar en inglés y vernos en la pantalla.

Así lo hicimos, pero antes de conectarnos me dijo que el notario de su padre, que vivía y había fallecido en Costa de Marfil, le llamaba para arreglar los asuntos de herencia y que iba a viajar allí con el niño porque no quería dejarle al cuidado de nadie.

Seguimos comunicándonos por el chat de facebook y un día quedamos en conectarnos a skype, pero "resulta" que ellos me podían ver  y escuchar a mí y yo a ellos no porque "estaba estropeado el sonido y la imagen por culpa de la cámara".

Llegué a ver al niño en una imagen totalmente distorsionada, pero con la carita pegada a la pantalla, enseñándome pequeños juguetes y lanzándome besos a los que yo respondía. Del amigo francés también veía como sombras, parecidas a las fotos que tenía de su perfil.

Me resultaba extraño que después de haber estado tantas veces hablando de vernos y escucharnos por skype, cuando por fin concretamos un día y hora para conectarnos, la imagen y sonido de su portátil estaba estropeado pero solo a medias, como si él estuviera ocultando en parte sus identidades y voces. Yo no tengo ni idea, pero quizás existan artimañas para hacer ese tipo de cosas.

Me comentó que ya lo arreglaría y volveríamos a conectarnos más adelante o cuando regresara a Francia.

A los dos o tres días me comunica que el niño había caído enfermo y que lo había ingresado en una buena clínica de aquella ciudad, que estaba muy preocupado porque el doctor le había diagnosticado algo bastante grave y serio, fiebres tifoideas, y que ya me iría informando de cómo iba todo.

Así lo hizo en varios chats, pero no tuve noticias durante un par de días y me preocupaba el estado del niño. El amigo francés tenía un guión bien preparado y los tiempos también.

Por fin, y cuando él ya había leído varios mensajes míos en los que le comentaba mi preocupación, me manda un largo chat lanzando una llamada urgente de AYUDA diciéndome que había utilizado mucho su tarjeta de crédito para todos los grandes  gastos de la clínica, que le daba negativo y que YO era la única persona que podía ayudarle económicamente.

En ese momento comprendí y vi claro todo el proceso de casi tres meses de camelo en los que se curró un guión completo para llegar al "clímax de compasión y preocupación" de su posible víctima del timo y de la también posible reacción inmediata para pedirle un número de cuenta y enviarle X cantidad de euros.

No detallo lo que le contesté y llamé, pero fue de todo menos guapo. El franchute escribió enseguida largas peroratas diciéndome que cómo podía pensar algo así de él, que jamás utilizaría a su niño para argumentar un engaño, que todo lo que me había contado era verdad, etc., etc.

Ni siquiera le contesté. He bloqueado todos los contactos que tenía conmigo y ¡¡SE FINI!!

Seguramente lo habrá intentado más de una vez con señoras mayores y quién sabe si alguna más inocente e ingenua que yo, haya podido caer en el timo.

Posiblemente ni siquiera había salido de Francia, ni se encontraba en Costa de Márfil, pero era necesario en su guión para que los problemas fueran más creíbles y posibles.

Me da pena ese niño, sea hijo suyo o de un amigo, al que ha utilizado y puesto delante de una pantalla distorsionada, calculado para tocar la fibra sensible de la presunta víctima de timo.

Estas redes sociales cuántas sorpresas te deparan!!!