jueves, 9 de octubre de 2014

Mis andanzas en Londres.


"The Londoner" iba muy bien, especialmente después del desfile de moda BOY. Se notaba que venían nuevos clientes y se vendía todo rápidamente , con lo que yo tenía que "sacrificarme" y hacer un viaje a Londres casi todos los meses.

Eran solo un par de días, siempre domingo y lunes, pero me daba tiempo a comprar y además reservar horas para el ocio y casi siempre tenía la oportunidad de ver una obra de teatro.

Me enteré que había un kiosco en Leicester Square donde vendían "half price tickets" para el mismo día que las comprabas. Te ponías a la cola y en una pizarra tenías los diferentes teatros y plays.

Según iban acabándose las entradas, borraban el teatro y la obra, pero yo tuve la suerte de ver muchas y buenas. Una de las que más recuerdo es "Long day´s journey into the night", de Eugene O'neill, nada menos que con !Jack Lemon!, en el papel del padre.

Yo conocía la obra en cine con la maravillosa Katharine Hepburn y Jason Robards, pero en teatro y con este gran actor sobre escena, fue alucinante. También la he visto en el teatro Abadía y me encantó. Por cierto, ahora la están poniendo en el Infanta Isabel.

Recuerdo que al terminar, esperé con un pequeño grupo la salida de los actores y pude hacerle una foto a este grande del cine. Muy amable con todos, pero se le veía cansado después de un papel tan fuerte y dramático y la larga duración de la obra.

También "The mouse trap", de Agatha Christie, que ya entonces llevaba representándose sin interrupción más de veinte años y sigue en la actualidad, con varias generaciones de actores participando en lo que se ha convertido en una tradición que los ingleses quieren seguir conservando.

De los grandes musicales solo pude conseguir para "Los miserables" y no con entrada de descuento sino pagando reventa, pero no muy alta. Mereció la pena, fue fantástico.

La operación maleta y bolsas vacías a la ida y bien llenas a la vuelta, me salió siempre bien, !!hasta que me pillaron en la aduana!!

Yo siempre salía por "nada que declarar", pero aquella vez me pasé de lista y volumen de equipaje y
cuando pasaba con cara de turista inocente, me llaman y dicen: "Señora, por favor". Me quedé helada y con una medio sonrisa me acerqué a los del tricornio con el carrito y me lo abrieron todo.

Y allí empezaron a salir moda Boy y lo que no era Boy. Chaquetas, gabardinas, guardapolvos, botas, cinturones, etc., etc.


Yo les decía que traía ropa para la familia y uno de ellos, con mucha guasa, me contestó: "Pues debe tener usted mucha, mucha familia", y luego me indicaron que eso era transporte comercial y que lo retenían hasta que pagase los aranceles correspondientes, que fue bastante, por cierto, pero no hubo más remedio porque no podía quedarme sin esa ropa.

Lo pagué y retiré unos días más tarde y esas ventas tuvieron un margen nulo de beneficio pero al menos cubrieron todo o casi.

En siguientes viajes fui mucho más prudente y lo hacía más de tarde en tarde para que no se quedasen con mi cara.

En fin, gajes del oficio. Los viajes me salían muy económicos porque junto a la tienda tenía a Viajes Zeppelín que me avisaba siempre de ofertas de última hora. Los empleados eran clientes y teníamos muy buena relación. Hace poco pasé por la plaza de Santo Domingo y allí sigue. Me sorprendió porque después de tantos años pensaba que habría desaparecido.

En el local que fue "The Londoner" ahora es una tienda de móviles, con una fachada fea y me dio pena recordando lo linda que era, tanto el exterior como el interior.


                                                                            continuará...

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