jueves, 29 de mayo de 2014
El pescador de Gold Coast...
...se ha ido hoy, 29 de mayo de 2014, en el lugar que él amaba, Gold Coast de Australia, (Tweed Heads).
Allí vivió muchos años y allí reposará para siempre y los vivió como él quiso, independiente y a su aire hasta el último momento, a pesar de su precaria salud.
Sus cenizas, depositadas con amor en el mar, en esas aguas y el mismo lugar donde él iba a pescar, están ahora navegando por el infinito.
Fue todo un personaje, con sus luces y sus sombras.
Descansa en paz, Pirata de los Mares del Sur.
miércoles, 21 de mayo de 2014
El manzano del valle.
En un lugar muy bello había un manzano que creció apartado de los demás árboles porque quería ser único y el elegido entre todos para dar sombra y cobijo a alguien muy especial.
Ella lo contemplaba siempre en las diferentes pinturas que su poeta querido dibujaba, y me decía: "El día que me vaya estaré allí, en esa paz y rodeada de naturaleza, valles y montes que me abrigarán".
Y así fue.
Las manos que tanto la querían, depositaron con amor las cenizas mezcladas con preciosa tierra rojiza, pequeñas flores silvestres con bonitos nombres, hojas de papel con palabras de cariño, canciones, lágrimas y algo del compañero de su vida para sentirse reunidos de nuevo en la eternidad.
Después, tres duendecillos se subieron a las ramas y dejaron que el viento se llevase lo que guardaban en sus manos.
Un beso, hermana.
"A las aladas almas de las rosas
el manzano te llame y te requiera,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañera del alma, compañera".
M.H.
martes, 20 de mayo de 2014
Los eternos nómadas...
Los amigos de Valencia nos invitaron a pasar un fin de semana para conocer el lugar, (Playa Puebla de Farnals), y el restaurante.
La verdad es que todo era precioso y el restaurante estaba en primera línea de playa y paseo marítimo. El local, montado de arriba a abajo y la cocina era enorme y no le faltaba un detalle, en fin, que nos volvimos a Madrid con la decisión ya tomada.
También nos interesamos y visitamos los colegios e instituto para Gerry y Carol. Estaban un poco retirados pero había autobuses con ruta diaria.
Y comenzamos con las gestiones de poner a la venta el duplex y también el taxi. Este se vendió enseguida, pero el piso no era tan fácil y al final tuvimos que hacer la mudanza dejándolo en manos de la inmobiliaria y acomodarnos en un apartamento de alquiler muy cerca del restaurante.
Los niños habían terminado el curso en el colegio del Parque Estoril y era el mejor momento para el traslado porque tenían todo el verano por delante para irse haciendo al nuevo, (de nuevo), lugar de residencia, amigos y forma de vida. También lo era para nosotros y comenzar el negocio en la mejor época del año, lleno de veraneantes y con el local a tope todos los días. Sin embargo el resto del año solo se trabajaba bien los fines de semana porque venía mucha gente de Valencia que tenían apartamento en la playa y los días de diario había pocos clientes, en fin, para ir tirando porque el personal había que mantenerlo: cocinero, ayudante y dos camareros.
De nuevo despedirnos de la familia aunque esta vez nos íbamos cerca y podíamos vernos de vez en cuando y hablar mucho por teléfono. Ese mismo verano vinieron mamá y Loli con su nieto Dani a pasar unos días con nosotros en esa bonita playa y cuando se fueron ellos llegaron de Sevilla Carmina, Elías y los niños y fue una alegría para los cuatro primos reunirse de nuevo y para los papás también.
Durante unos meses estuvimos en un apartamento alquilado, muy majo y con piscina, donde Carol y Gery hicieron un grupo de amigos y se lo pasaban muy bien porque además estaban de vacaciones y no
comenzaban en los nuevos colegios hasta septiembre.
El trabajo en el restaurante iba bien. Nos quedamos con el personal que tenía el amigo que nos lo traspasó y eran buena gente. Estuvieron tres años con nosotros.
El duplex se vendió y nos metimos en la compra de un precioso chalet enfrente del restaurante. También nos vendió el amigo de Australia el bote fueraborda que tenía y a muy buen precio, así que
el día que cerrábamos y siempre que había un rato libre, lo disfrutábamos pescando o dando un paseo por el mar, bueno más bien lo disfrutaban Gerardo y los niños porque yo me mareaba si estaba picado, en fin, que todo era bastante positivo y fueron tres años buenos aunque no tanto como para dejar de pensar en volver a Madrid.
continuará...
domingo, 4 de mayo de 2014
Nueva vida en España.
Después del larguísimo viaje, llegamos a Madrid cansados pero felices por estar de nuevo con la familia. Carmina, Elías y los niños salieron pronto hacia Sevilla para empezar a organizar su vida y trabajo allí. Pronto encontraron un piso muy amplio y bonito en una zona residencial, colegio, instituto, etc., y un buen trabajo para Elías en Maestranza Aérea.
Nosotros nos instalamos en nuestro bonito duplex del Parque Estoril en Móstoles. A Gerardo le encantó el piso y la zona aunque lo encontraba mucho más alejado del centro que el otro de Moratalaz, pero como eran momentos tranquilos de transición hasta que gestionase la compra del taxi, licencia, etc., lo llevaba bastante bien porque además varios amigos de Melbourne vivían allí, nos reuníamos mucho y el ambiente era bueno y positivo. Uno de ellos tenía un taxi y les iba muy bien económicamente, así que estábamos animados con los nuevos proyectos.
Carol y Gerry ya asistían a un colegio concertado bastante bueno y estaban contentos con su nueva vida y amigos.
Gerardo se estudiaba bien el callejero de Madrid, que era complicado para la nueva profesión que pensaba tener a muy corto plazo. Llegó el momento de ponerlo en práctica y allí comenzaron los problemas.
Aparte de las dificultades que su nuevo trabajo tenía en la cuestión de orientación de calles, lo que peor llevaba era la eternamente congestionada Carretera de Extremadura siempre con retenciones tanto por la mañana temprano cuando salía, como por la tarde-noche al volver a casa. Siempre regresaba de mal humor y repitiendo, a veces muy agresivo, la misma historia, que había sido un error mío venirnos a esta zona y bla, bla, bla, en fin, en parte tenía razón y yo me sentía un poco culpable, pero ya estaba hecho y aparte de esa cuestión, todo lo demás era muy positivo, además toda esa intransigencia era debida en gran parte a su forma egoísta de ver las cosas porque el amigo que tenía el taxi estaba en las mismas condiciones que Gerardo, llevaba dos años con ese trabajo y estaba encantado a pesar del problema o molestias de las retenciones, porque el buen resultado económico de cualquier actividad nunca es perfecto y no hay más remedio que adaptarse a las nuevas circunstancias.Pero el mal rollo iba en crescendo y no llevábamos más de un año allí cuando nos vienen a visitar un matrimonio amigo de Melbourne que vivían en Valencia y tenían un restaurante en la playa de un pueblo costero muy cerca de la capital. Ellos regresaban a Australia porque habían dejado a familia allí y los echaban de menos y también la forma de vida en Melbourne. El caso es que nos dicen que nos traspasan el restaurante en muy buenas condiciones. Qué lo pensáramos y ya hablaríamos.
!!Para qué queríamos más!! "Restaurante y mar", que era lo suyo, lo que a él le gustaba y ya no hubo quién se lo quitase de la cabeza.
A los niños y a mí no nos gustaba la idea. Hacía poco que habíamos llegado, nos encantaba vivir allí y cuando nos estábamos haciendo a la nueva vida en Madrid, ya empezaban nuevos planes de cambio a corto plazo. Carol tenía su mejor amiga del colegio, Mari-Carmen y eran inseparables. Todavía hoy día, después de casi cuarenta años lo siguen siendo. Fue un disgusto para ella repetir la misma historia que cuando dejamos todo atrás al marcharnos de Melbourne. De nuevo vender nuestra bonita casa y dejar un entorno conocido para marchar hacia un lugar donde no conocíamos a nadie.
De nuevo mudanzas, de nuevo despedirnos de la familia, en fin, yo que siempre trataba de ver el lado bueno de las cosas, no lo veía nada claro y me preocupaba nuestro futuro inmediato y lo que nos esperaba, aunque trataba de animarme y animar a los niños hablándoles del mar, etc.
Gerry lo llevaba mejor, era más pequeño y todo eran nuevas aventuras para él, pero nunca se me olvidará la tristeza de mi hija cuando dejamos Madrid para dirigirnos a tierras valencianas.
continuará...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)








